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Saludos!

Ya que, para bien o para mal (creo que mas bien esto último), Estados Unidos está tan en boca de todos, aprovecho para hablar un poco de el máximo icono del país, y también el monumento mas famoso del mundo junto a la Torre Eiffel; La Estatua de la Libertad.

Como todos sabéis esta estatua fue un regalo de los franceses a los EEUU para celebrar el centenario de su Declaración de la Independencia. La trajeron en barco y la montaron en una pequeña isla al sur de Manhattan, que ahora se llama Liberty Island. Muy cerca se encuentra la isla de Ellis, famosa por ser durante años la puerta de entrada a America por mar para millones de inmigrantes venidos del otro lado del Atlántico. La verdad es que tenía que ser esperanzador llegar a New York en busca de una vida mejor, tras días de viaje a través del océano y encontrarse con una visión parecida la de la primera foto.

La estatua realmente transmite algo cuando la ves de cerca. Por eso yo recomiendo siempre visitarla, porque mucha gente se conforma con verla desde el barco que lleva a Staten Island, que pasa cerca de la isla. También hay quien dice que es más pequeña de lo que esperaba. Hombre, desde lejos lo puede parecer, pero mide 46m sin contar el pedestal, mas o menos como un edificio de 14 plantas.

Yo tenía la visita a la estatua incluida con el “New York pass”, un boletín de entradas que vale 110$ e incluye la entrada a los edificios, monumentos y museos mas famosos de la ciudad. Eso si, la entrada solo da acceso a lo alto del pedestal. Para subir al mirador de la corona hay que solicitar un permiso con mucha antelación, pues desde hace unos años se ha limitado el acceso por motivos de conservación.

Para llegar a Liberty Island se coge un barco en Battery Park, que ya de por si vale la pena porque ofrece muy buenas vistas del skyline de Manhattan. Una vez en la isla, muy pequeña y tranquila, se puede dar un paseo y visitar el museo sobre la historia y la construcción de la estatua, bastante interesante. Unas cuantas escaleras llevan a lo alto del pedestal, desde donde se puede disfrutar de una buena panorámica y también, si miras hacia arriba, descubrir como es la estatua por dentro. Esa es la segunda foto, que seguramente aún os estabais preguntando que narices era. Como veis, la estatua es completamente hueca, salvo por esa estructura que, por cierto, también fue diseñada por Gustave Eiffel.

La entrada a la vecina Ellis Island también está incluida, los barcos de vuelta a Manhattan paran allí. Es una visita interesante, pues como mencioné antes fue durante años la puerta de entrada a América para mucha gente, donde pasaban unos controles mucho peores que los de los aeropuertos de la actualidad de los que tanto nos quejamos. Eso si, al otro lado comenzaba una nueva vida para todos los inmigrantes. Mejor o peor…eso ya es otra historia. En el interior del gran edificio que era la aduana, hay un museo que nos cuenta todo este proceso, así como historias particulares de muchas familias y documentos fotográficos.

Así que ya sabéis, no dejéis escapar la oportunidad de visitar La Estatua de la Libertad si viajáis a New York, antes de que algún meteorito, tsunami o cualquier otro desastre natural la destruya :P

Nos vemos!