Indonesia

The waterworld

El viaje a Indonesia fue mi primera gran experiencia en un país lejano y con una cultura totalmente distinta a la occidental. Ciertamente, fue como viajar a otro mundo donde todo me resultaba sorprendente. A partir de aquí, mi fotografía y mi forma de ver la vida cambiarían para siempre. El viaje me llevó por varias de las principales islas del país; Sumatra, con sus exuberantes playas vírgenes y bosques tropicales. Java y su patrimonio cultural, donde pude visitar los impresionantes templos de Borobudur y Prambanan. Bali, la isla que me enamoró con su cultura única, sus arrozales de un verde imposible y sus incontables templos. Lombok, donde disfruté del relax de las islas Gili y de la aventura de recorrer una isla aún inalterada por el turismo. Nusa Lembogan, una pequeña isla en la que presencié atardeceres de ensueño.

Indonesia es un país de contrastes, en el que en apenas unos minutos puedes pasar de la calma de una playa tropical a la tempestad de un atasco en plena ciudad. O de una mañana soleada a una tarde de lluvias torrenciales. O del frescor del agua de coco al ardor de una sopa picante.

Lo que suele permanecer inalterado, es el deseo de sus gentes por complacer y ayudar al turista, al que tratan con respeto e incluso admiración. Un modo de comportamiento del que los occidentales tenemos mucho que aprender.

Lo cierto es que este viaje me hizo abrir los ojos, y plantó en mi interior la enfermedad del viajero, esa que te obliga a perderte por el mundo cada cierto tiempo para huir de la rutina diaria. Y creo que no tiene cura.