Malasia

Una aventura inesperada

Lo primero que tengo que decir de este viaje a Malasia, es que no estaba en absoluto previsto. Pero lo que tenía que haber sido una visita de un día a Kuala Lumpur para extender mi visa de Indonesia acabó siendo una aventura de un mes, pues al volver a Bali mi pasaporte no era válido y fui deportado de vuelta a Malasia, donde tuve que obtener uno nuevo para poder volver, lo cual es un proceso bastante largo.

Aunque al principio fue casi una tragedia, pronto me di cuenta de que tenía delante la oportunidad de conocer un nuevo país, y acabé disfrutando al máximo de esta estancia inesperada en tierras malayas.

Sin mas remedio que la improvisación, pasé varios días en Kuala Lumpur, una ciudad que destaca por sus contrastes entre lo tradicional y lo moderno, y entre la riqueza y la pobreza. Cerca de allí tuve la oportunidad de presenciar el ritual del hindú “Thaipusam”, en el espectacular templo de Batu Caves. Después visitaría la bonita ciudad colonial de Malaca, y finalmente viajaría hasta la isla de Borneo, donde pude campar a mis anchas por la selva en el Parque Nacional de Bako y disfrutar de la vision de orangutanes y monos proboscis en libertad, un momento que por si solo hacía que el mal trago de la deportación valiera la pena.