El Camino del Inca

Una ruta hacia una de las siete maravillas del mundo.

El Camino del Inca es seguramente una de las rutas de senderismo mas famosas del mundo, y obviamente se trataba del plato fuerte de mi viaje a Perú.

Al contrario que el Circuito del Annapurna, esta vez tuve que hacer la ruta acompañado de una guía, porteadores y otros seis senderistas, pues no esta permitido hacer el trekking de forma independiente y es necesario contratarlo con una agencia que se encargue de todo. Esto hace que la experiencia sea distinta pero también muy satisfactoria.

Aunque hay varias opciones, yo me decanté por la más clásica, la ruta de cuatro días y tres noches.
Si Machu Pichu es impresionante, el camino para llegar allí lo es aún más. Cuando la niebla lo permite, las vistas de los picos andinos son increíbles, y por el camino, a menudo rodeado de una vegetación casi selvática, uno se va encontrando con restos de asentamientos incas. El punto álgido se encuentra en un paso a 4300m de altura, al que se llega tras una subida prolongada que muchos afrontan mascando hoja de coca para obtener energía extra. Si, yo también la ha probado.

Las lluvias típicas del mes de marzo hicieron acto de presencia durante buena parte del camino, y junto a la niebla que todo lo cubría, me hicieron recordar lo que era adentrarse en plena naturaleza, que a veces pone precio a las inmejorables sensaciones que ofrece,
El trabajo de los porteadores (o “arrieros, como los llaman allí) es encomiable. Cargan con todo lo necesario para instalar un campamento a la hora de comer y de nuevo para pasar la noche; carpas, sillas, mesas, comida, cacerolas, lonas, tiendas de campaña, etc. Cuando el grupo llega al punto acordado, todo está ya montado. Y por si fuera poco, la comida que preparaban, al menos los de nuestro grupo, era sorprendente teniendo en cuenta los recursos disponibles. Gracias a su gran trabajo , las reuniones en los campamentos resultaban de lo mas agradables. El tercer día, al anochecer, tuve el privilegio de visitar unas espectaculares ruinas incas y recorrerlas en solitario, pues era tarde y ya nadie se acercaba hasta allí. Fue el aperitivo perfecto para lo que me esperaba al día siguiente; la llegada a Machu Pichu. A diferencia del resto de turistas, al realizar el Camino del Inca se llega a Machu Pichu desde "La puerta del Sol", que ofrece una perspectiva única de las ruinas al amanecer. Un momento increíble que sin duda compensa todas las penalidades por las que se puedan pasar durante el trekking.

Las ruinas son espectaculares y no por estar muy fotografiadas dejan de ser sorprendentes. El hecho de poder observar una de las siete maravillas del mundo con tus propios ojos es algo difícil de describir, así que ni lo intento. Me limitaré a subir mi propia versión de la famosa foto que en su día despertó mi interés por visitar Perú.
La aventura no puede darse por terminada hasta llegar a Aguas Calientes, un pueblo al que se puede descender en autobús o caminando. Yo evidentemente opté por la segunda opción, lo que resultó ser una bajada mas dura y larga de lo esperado. No importa, al final esperaban unas relajantes aguas termales y todas las comodidades de la vida moderna, esa que de vez en cuando conviene abandonar.